jueves, 16 de octubre de 2008



Intentamos mejorar la calidad de vida de las personas, aprendiendo a valorar aspectos culturales diferentes a los propios, a entender los problemas que deben enfrentar los pobres, a escuchar las voces de los tantas veces silenciados.





En nuestras escuelas, con un trabajo conjunto de ofrecimiento y generosidad vamos descubriendo los nuevos rostros de la solidaridad:

Acciones y Proyectos Solidarios

El proyecto “Copa de leche”, se realiza como apoyo escolar Consiste en ayudar a os niños para que la situación de deficiencia alimenticia que sufren, no sea un obstáculo para su desarrollo humano e intelectual. Pretendemos que la crítica situación económica actual del país, no deje secuelas de difícil solución, y especialmente buscamos que la comunidad escolar se solidarice con otros sectores que necesitan afecto y cercanía. Para ello organizamos con frecuencia:

• visitas a geriátricos

• los hogares de la paz

• y las Misiones




Las comunidades vamos experimentando lo que significa ser Iglesia viva que encuentra a Dios en la medida y sólo en la medida en que defendemos la vida, la respetamos y dignificamos la de los hermanos, respondiendo así al desafío de construir con nuestro testimonio una sociedad más justa.



Más del CM en Argentina


Casa de acogida “Juana Gratias” Quellouno – Cuzco

En un rincón de la selva peruana Quellouno-Quillabamba, las Carmelitas Misioneras tenemos la casa de acogida "Juana Gratias" La casa alberga de 15 a 20 jóvenes de las zonas más alejadas de la parroquia que no cuentan con centro de estudios secundarios como son: Lacco Llavero, la Cuenca del Chapo o Occobamba. Los estudiantes permanencen en la casa de acogida el tiempo que dura la época escolar de abril a diciembre.
Además...
Porque la mujer campesina tiene dificultades especiales para la formación y el estudio, nosotras tenemos un interés especial en la promoción de las estudiantes mujeres que proceden de las familias más pobres de los campesinos de la zona.

La casa brinda a los adolescentes y jóvenes de las comunidades campesinas y nativas un lugar donde vivir, estudiar y formarse, para que desarrollen sus capacidades y potencialidades y así sirvan a su comunidad con responsabilidad y creatividad.

En la casa tienen una convivencia fraterna y solidaria, que fomenta la formación en valores. Los espacios de participación les ayudan a sentirse sujetos de su educación. La convivencia fraterna, el compartir los bienes, el ayudarse y el vivir como familia, es un verdadero reto para todos.



Cuentan con un equipo coordinador responsable que les acompaña en el proceso de integración, organización y desarrollo personal y de la casa. Les brinda acompañamiento y asesoramiento personal, tanto en sus estudios como en su crecimiento humano: crear hábitos de estudio e investigación, ampliar sus conocimientos, descubrir sus valores, sentir confianza en sí mismos, y desarrollar habilidades, destrezas y cualidades personales.

Para ello contamos con actividades de reforzamiento escolar, trabajos manuales, talleres y la participación activa en la biblioteca parroquial. Cuidamos, también, la organización, el orden y la disciplina, como elementos que ayudan a forjar actitudes y valores humanos necesarios para la normal convivencia: horarios establecidos de estudios; cuarto compartido con sus compañeras o compañeros, sala de estudios, cocina, comedor, y biblioteca. Ellos aportan los enseres personales de dormitorio, servicio de comedor, aseo e higiene personal y todos los útiles escolares que precisan según el desarrollo de sus clases.

Nuestro objetivo fina] es que, desde su identidad cultural vivan la dignidad de hijos e hijas de Dios y, a través de la formación en valores humanos y cristianos, identifiquen y afirmen su compromiso como colabores en la construcción de una sociedad más justa, más humana y más fraterna.



La solidaridad inspira nuestros Proyectos Comunitarios y nos mueve a estilos de vida más sencillos, comprometidos y coherentes. La última fundación, Pisco Elqui”, ha optado por organizar la vida en tomo a los 366 dólares, que es el sueldo base de una familia en esa zona.

En las escuelas y en el Hogar de Ancianas damos la preferencia a los más pobres entre los pobres. Se socializa el compromiso solidario con los docentes y alumnos, a través de diversas actividades y trabajos conjuntos de participación en la comunidad del sector.

Damos prioridad a las presencias pastorales entre los más pobres. Ofrecemos diversos talleres cíe capacitación, promoción y atención sanitaria, actividades formativas y terapias que ayuden a dignificar la persona. Apoyamos la construcción de mediaguas -soluciones básicas de vivienda-, las visitas domiciliarias y la distribución de canastas familiares.

Proyecto “Vida Digna” Escuela “El Carmelo” Lo Prado

Actualmente, estamos empeñadas en el proyecto solidario “vida digna”. Es un proyecto de becas para ayudar a los niños que viven situaciones de extrema pobreza y por ello se encuentran marginados o excluidos del sistema educativo.



La Escuela “El Carmelo”, es una escuela gratuita, que se mantiene con la subvención del Estado. Está ubicada en un medio rural, alejada de los centros urbanos en el sector de Lo Prado, Comuna de Curacavi, en la Provincia de Melipilla. Asisten a ella alumnos, en su gran mayoría, provenientes de sectores marginales rurales, con escasas posibilidades sociales, culturales y económicas. Sus padres son trabajadores agrícolas y algunos pequeños parceleros. En la zona hay un elevado índice de alcoholismo y de violencia familiar. Las mujeres se multiplican en el trabajo: como dueñas de casa, labrando la tierra y como “temporeras” en la recolección de frutas y verduras de temporada, para lo cual muchas veces deben desplazarse a otros lugares. Por el trabajo reciben una remuneración miserable.


El sector donde está ubicada la escuela, está alejado de los centros urbanos, por tanto presenta serias dificultades para la movilización de los alumnos que se trasladan hasta el establecimiento escolar por diversos medios: a pie, en bicicleta, en vehículos de transporte escolar... etc. Los costes de desplazamiento, uniformes y material escolar son tan altos en proporción a los ingresos familiares, que muchos padres se ven obligados a sacar a sus hijos de la escuela y les dedican a colaborar en las labores agrícolas o domésticas.

Con las becas estamos evitando esta deserción escolar; queremos y buscamos lo mejor para los niños pobres de Lo Prado que, por haber nacido en situaciones de marginalidad e injusticia, sufren hoy, y tienen cerrados los horizontes de un futuro justo y digno.




Más del CM en Chile

















Más de Carmelitas Misioneras en Chile


Nosotras, Carmelitas Misioneras en Cuba, como toda la vida religiosa aquí, no podemos hablar de solidaridad con expresiones concretas de ayuda que conlleven proyectos de gran volumen y colaboración, a través de organismos o redes más amplios, en pro de la transformación de la realidad. Más bien estamos muy cerca de un concepto modesto y vital de la solidaridad. Se trata de experimentar y actuar desde una mentalidad solidaria, que diariamente inspira un modo de estar presente y de vivir con un pueblo concreto, donde se promueve la dignidad de la persona y el desarrollo de valores desde una relación abierta y cercana, desprovista totalmente de instituciones sociales o jurídicas y con un cauce eclesial muy limitado.

¿Cómo hablar de proyectos de solidaridad desde Cuba?

En Cuba, tal vez como en pocos lugares, la solidaridad necesita antes que nada una dosis muy alta de amor. Solo si se ama a ese pueblo, a sus gentes, su realidad, su presente histórico..., puede nacer ese vínculo solidario, y el ingenio y la creatividad para poder acompañar, con pequeños gestos, la vida y/a esperanza de ese pueblo, verdaderos tesoros que necesitan ser compartidos y multiplicados.

Las Carmelitas Misioneras estamos ahí, dando y multiplicando el corazón, el tiempo, las esperanzas. Estamos ahí repartiendo medicinas a personas que sin ellas muchas veces no podrían seguir viviendo; estamos, colaborando y despertando la solidaridad a través de Caritas, para dar porciones de alimento a personas mayores que viven muy solas y que frecuentemente están bien distantes de la Iglesia. Es demasiado insignificante elencar la labor de promoción de mujeres que se van haciendo protagonistas de una sencilla red de ayuda y de servicio entre sus vecinos; así mismo el trabajo lento de la evangelización de niños y adultos, despertando y cuidando los valores humanos en lo que toca a la vida, la verdad, la libertad.


Es muy bonita la experiencia de abrir la puerta de la casa y acoger a la persona que llega, como llega; o caminar por la calle y sentir que todos son parte de tu vida y misión, sin preguntar por su color político o religioso. En Vertientes, el pueblo que hace cuarenta y cinco años nos vio llegar, todos saben que la casa de las hermanas -las Carmelitas como nos llaman- está no solo geográficamente, sino existencialmente en el corazón, en el centro y en las raíces del pueblo.

No contamos con los medios que en otros países pueden ser más que normales. Pero esta carencia material, ordinariamente tan extrema, hace más luminoso y más desafiante para nosotras el camino evangélico del compartir nuestra condición de mujeres consagradas, al desnudo. Experimentamos que hay un potencial a compartir: podemos promover la igualdad y la fraternidad entre todos, respetando y acogiendo las diferencias; podemos estar insertas en el pueblo y hacer nuestra la causa de los pobres. Podemos descubrir muchas huellas de Dios en medio de la situación de la gente; podemos ser mujeres de esperanza, y acercar a Dios a muchos que lo desean y que lo tienen ignorado en el fondo de su corazón. Somos parte de esta Iglesia de Cuba, solidaria, que quiere tener voz profética sin palabras.



Impactadas por la realidad que vive, de manera alarmante y particular el pueblo colombiano, muchas de nuestras hermanas han optado por acompañar en su misma realidad, a quienes son víctimas inocentes de un sistema de violencia sistemática, a la que ni el propio estado ha logrado derrotar, pese a los múltiples esfuerzos realizados en los últimos años. Muchas de nuestras comunidades están insertas en zonas afectadas por toda clase de situaciones de injusticia, opresión, desplazamientos forzados, secuestros, atentados de la más diversa índole. Nuestras hermanas afrontan con valentía la situación real que acompaña el diario vivir de nuestros hermanos más pobres: incertidumbres frente a la noche o al próximo día; inseguridad en las casas, calles y carreteras; encerramiento forzarlo en los pueblos por los “paros armados” que impiden salir del territorio demarcado, por días o semanas, con las consecuencias previsibles de falta de alimentos, desatención en salud y crisis de miedo.

Solo la fe y el amor a los más necesitados, hacen de nuestras hermanas personas valientes, que aun conscientes del peligro, permanecen con el pueblo; oran y se esfuerzan por mantener viva la esperanza, animando y acompañando el reclamo de sus derechos. Nuestras casas son de puertas abiertas para acoger, acompañar, animar, mantener vivo el deseo de luchar para conseguir la paz y la serenidad de las familias y los pueblos. Nuestra presencia es reconocida por los violentos, quienes, hasta ahora, han respetado nuestras viviendas, escuelas y sobre todo, a las mismas hermanas. Sabemos que el solo estar es significativo para todos y por eso ninguna de las que han sorteado toda clase de peligros, ha aceptado dejar los pueblos a merced de quienes les hostigan o atacan, dispuestas a entregar aún la vida, acompañando a quienes aman de verdad y en quienes descubren el rostro doliente de Jesús.

“Los desplazados por la violencia” Vallejuelos – Medellín



La presencia del Carmelo Misionero en Vallejuelos, pretende ser una respuesta solidaria a la situación de marginación que sufre gran parte de la población del país, principalmente en Antioquia; Acompañamos familias que, por motivos de desplazamiento forzoso o de extrema pobreza, se encuentran abocados a instalarse de forma ilegal en ranchos y tugurios, en las laderas de esta comuna 7, zona de alto riesgo ecológico, en el sector noroeste de la ciudad de Medellín.

En 1997 los jóvenes del Carmelo Misionero Seglar de Medellín, con las hermanas, iniciaron el acompañamiento a la población de este asentamiento, como proyección apostólica, especialmente los fines de semana y en Misiones por tiempos de Navidad y Semana Santa.

Los hechos dolorosos del deslizamiento y el incendio que consumió doscientos cuarenta ranchos, en el año 2000, motivaron la inserción permanente de la comunidad en este lugar y desde entonces compartimos la vida y el sufrimiento de los desplazados, trabajando en forma mancomunada con ellos y otras Instituciones en la lucha por evitar el desalojo forzado de parte de las autoridades y ayudándoles a gestionar una vivienda digna y a elevar su nivel de vida. Este trabajo conjunto dio origen al proyecto común de “Reubicación integral” que exige atender los frentes de vivienda, educación, salud, formación comunitaria, promoción y formación para el trabajo, prevención de desastres, entre otros.



El acompañamiento y la formación permanente al Comité Comunitario ha sido siempre tarea especial de las Carmelitas Misioneras unidas a los Hermanos Franciscanos y con la asesoría de algunas Instituciones, entre ellas la Universidad Bolivariana. Atender las situaciones que se presentan en la comunidad y gestionar en conjunto recursos y apoyos para hacer efectivo el proyecto de reubicación integral, es la tarea primordial del Comité Comunitario y sus acompañantes. Una de las formas de canalizar los recursos que llegan es a través del ropero comunitario que lideran las hermanas.

Con sentido comunitario y como respuesta al problema de muchos niños del barrio que estaban en la calle, se gestó la idea de crear una escuela para los niños que por diferentes motivos no tenían acceso a la educación. Pronto fue una realidad la actual ‘Escuela Comunitaria” cuya misión principal es propiciar a estos niños un ambiente adecuado para superar los traumas ocasionados por la violencia intra y extra familiar. Al frente de la escuela está una hermana. Imposible estudiar con hambre! De ahí que fue preciso gestionar y coordinar el restaurante escolar que viene proporcionando almuerzo diario a doscientos cincuenta niños.


Desde un pequeño ‘Dispensario Comunitario” y con apoyo de instituciones de salud, profesionales voluntarios y algunos agentes de la comunidad se atienden las necesidades básicas de la población en este campo, suministrando la medicina más esencial a precios asequibles. Como la mayoría de la población es menor de edad, se vio la urgencia de prestar una atención especial al menor desde el vientre materno. Esta labor la realizan también las Carmelitas Misioneras a través de las agentes del programa de la Pastoral de la primera infancia (PPI), brindando educación integral en salud, nutrición, civismo y formación religiosa a las madres de los menores. Como complemento nutricional para los menores que lo requieren, las agentes de la pastoral elaboran con harinas, hojas y semillas procesadas, la “Multimezcla” que va produciendo excelentes resultados.

Para crear empleo tenemos el proyecto de venta del jabón celestial, elaborado también por las agentes de la PPI; además de generar recursos para el programa, proporciona a las mismas madres una fuente de ingresos que favorecen su precaria economía familiar En esta misma línea se va impulsando la elaboración y venta de ropa infantil y artesanías con materiales de desecho.

Nuestra presencia en Vallejuelos, además de ser un aporte solidario ante tanta pobreza extrema, pretende despertar en todos los que se relacionan con nosotras actitudes de cercanía y solidaridad hacia los más necesitados.

Restaurante escolar Colegio “Ntra. Sra. del Carmen” El Charco

En un bello, lejano y olvidado rincón al sur de nuestra azotada y quebrantada Colombia, en el departamento de Nariño, se encuentra El Charco, pueblo habitado por gente humilde, sencilla, alegre, religiosa y solidaria que desea “aprender a aprender” para salir de su extrema pobreza.

En la mayoría de los hogares, debido a la desintegración familiar, las mamás son cabeza de hogar. i’’ cómo se las tienen que arreglar para responder a las necesidades de sus familias que tienen entre cinco y diez hijos en edad escolar. El desempleo es cada día mayor, agravándose por la cantidad de inmigrantes que llegan buscando un lugar más tranquilo donde poder sobrevivir.

Debido a esto la población estudiantil ha crecido. La institución educativa ‘Nuestra Señora del Carmen” tiene, actualmente, unas cuatrocientas alumnas, de las cuales un 25% se benefician del restaurante escolar, que funciona desde el año 1982 y va incrementando cada año la cobertura. Este proyecto fue fundado por las Carmelitas Misioneras con el fin de favorecer a las niñas “embarcadas”, como cariñosamente llaman a las alumnas que deben hacer su travesía diaria por el tío, en barca, remando ellas mismas y muchas veces contra corriente, desde la madrugada, para estar en el establecimiento educativo a las 7: hora en que se inician las clases. El servicio se ofrece también a las niñas de más bajos recursos ya las que viven lejos del colegio y no les llega el tiempo de descanso para ir a su casa a buscar el desayuno.



Más del CM en Colombia

miércoles, 15 de octubre de 2008



Reconstruyendo en comunidad Plan del pino - San Salvador

El grito desgarrador del pueblo: ¿qué hemos hecho para quedar reducidos a esto: escombros... muerte?

La voz firme del Dios de la vida: Este es mi hijo, tu hermano, escúchale...
No había tiempo que perder... sacamos cuanto había:
plásticos, lonas, víveres.., compartimos, convocamos la asamblea de CEB’s, áreas de pastoral, comité de desarrollo comunal. etc.

Impresiona el compromiso cristiano. Cada pequeña comunidad manejaba de primera mano la situación de su colonia; urgía realizar un censo. Nos organizamos y en menos de un mes estaban censadas cuatrocientas setenta y cinco familias de nuestro cantón que habían perdido cuanto tenían.

- formar comités sectoriales de damnificados.
- constituir el comité de reconstrucción, partiendo de los anteriores. Ellos fueron y son protagonistas en la lucha por la vivienda provisional y digna.
- canalizar la solidaridad internacional y acompañar procesos. Aquí jugamos las Carmelitas Misioneras un rol importante.

Los logros obtenidos en cuanto a vivienda son constatables: se consiguieron trescientas veinticinco viviendas provisionales de lámina, de 16 m2. cada una. Las instaló el Ejército y el costo fue sufragado por ayuda internacional. El pueblo las bautizó con el nombre de micro-hondas. A la vez Vivienda digna realizó un trabajo simultáneo al anterior pero más costoso.

La buena organización facilitó el proceso que consistió en: elaborar listados con damnificados que tenían lote propio; buscar letrados o instituciones para convenir escrituración a bajos costos; escriturar lotes y terrenos, buscando para ello apoyos económicos; facilitar formación y mediación para humanizar el proceso y salvar el buen entendimiento y convivencia, pues la ambición destruye los procesos; gestionar ante Iglesias, gobiernos y ONG’s vivienda digna.

Por fin en el 2003 llegó la buena nueva. Al cantón de Plan del Pino se le asignan noventa viviendas de cuarenta m2. cada una, financiadas por AID. La coordinación y cuestiones de topografía las llevan FONAVIPO y la ONG REDES. El contacto o mediación ante la comunidad de damnificados, nuestro Comité de Reconstrucción. Las obras comienzan la tercera semana de diciembre de 2003. Nos esperan días fuertes, pero como diría Teresa de Jesús: en medio de estos pucheros, hoy de estas viviendas, anda e/Señor Jesús.

El tercer frente de acción canalizó la ayuda internacional y del Consejo General de Carmelitas Misioneras, familiares de niñas, y parroquia amiga de Eibar (España). “Bello, tierno y solidario el gesto de las Carmelitas Misioneras que han sentido con entrañas de familia y han sido veloces en hacerse presentes”. Estas son las palabras de acogida al primer gesto de solidaridad que llegó, en la asamblea y comité de emergencia.

Estas ayudas constituyeron el fondo de solidaridad en acción que trabajó en dos direcciones complementarias:

Por una parte se decidió estudiar situaciones extremas y realizar préstamos orientados a: comprar materiales de construcción para reconstruir o reparar viviendas; pagar entrada o cuotas de terrenos para vivienda; apoyar pequeñas alternativas de trabajo familiar: máquinas de coser, puestos de ventas, etc. Bajo esta modalidad se ven beneficiadas diez familias. No se cobran intereses, pero devuelven al fondo lo prestado en las cuotas pactadas de mutuo acuerdo. Algún préstamo resultó a fondo perdido, en otros casos hubo que replantear nuevas cuotas y nuevo tiempo de pago.

Por otra parte se acordó construir, sobre nuestra casa comunal, un centro de computación, abierto con preferencia a hijos/as de familias damnificadas o de escasos recursos. La obra ha concluido, y los jóvenes de nuestra comunidad, estudiantes universitarios, repararon las computadoras donadas por la fundación “Padre Arrupe”; el centro es hoy una realidad al servicio del pueblo. El proyecto se desarrolla con un triple objetivo: rescatar a niños y jóvenes menores de dieciocho años de la calle; capacitar a jóvenes mayores de dieciocho años para incorporarlos al mundo del trabajo, y proporcionar a jóvenes de ambos niveles, buena formación humano-cristiana, que les permita ser personas realizadas y de bien, para sí mismos y para la comunidad.

Con estas pinceladas hemos pretendido adentrarlos al barro que amasamos con amor y ternura en el cada día de nuestro caminar. Ojalá que el leer esta experiencia nos mueva a consumir menos y nos despierte el apetito de compartir y solidarizarnos más. Abrimos nuestras manos para recibir, si algo te queda, y te ofrecemos el bordón en que nos apoyamos: la oración confiada a nuestro Dios de la vida y de la paz con justicia.


Proyecto “Vida” Betim Belo Horizonte

Lo que nos motivó para llevar a cabo este proyecto fue la realidad de pobreza en que viven la mayoría de los moradores del barrio: alto índice de desempleo; escasez de recursos para una supervivencia digna de a persona; alto índice de analfabetismo; falta de saneamiento básico y escasos recursos de salud; poca valoración de la mujer y carencia de espacios para un trabajo digno y suficiente para la subsistencia familiar; y el alto riesgo en que se encuentran los adolescentes -prostitución, droga, violencia etc.-, por carencia de lugares de recreación y esparcimiento propios de su edad.



Nuestra mejor respuesta es trabajar en “La promoción integral de la persona, desarrollando proyectos que a conviertan en protagonista de su propia transformación humano-cristiana”.

Uno de los medios para alcanzar estos objetivos es el “Proyecto Vida”. A través de él queremos llegar a las personas de manera complementaria desde dos dimensiones pastorales: Por medio de la Acción social estamos trabajando en actividades concretas para incentivar la creatividad de las personas; ayudarles a descubrir sus valores y los medios para conquistar su libertad y dignidad; educar para la convivencia, la comunión y la participación; incentivar trabajos artesanales con el fin de conseguir medios económicos para la subsistencia de la familia; visitar a las familias para constatar sus necesidades reales, y entregar mensualmente una cesta básica a las que carecen de recursos económicos para sobrevivir. La pastoral de la salud nos permite atender tanto a familias completas como a personas individuales por medio de acciones preventivas y curativas.


























También son importantes los esfuerzos dedicados a la pastoral de la infancia. La Evangelización, es la razón fundamental de nuestra presencia en esta realidad. Somos conscientes de que la dignidad de Hijos de Dios da fuerza y sostiene la lucha por los derechos y el sentido de la dignidad humana.

Para alcanzar nuestros objetivos estamos empeñadas en la formación cristiana por medio del círculo bíblico, la novena de navidad, la campaña de fraternidad y el rosario en familia.

Todas estas actividades las patrocinan familiares y amigos de las hermanas, personas de algunas comunidades, y centros comerciales.